Opinión: Día Mundial de la Seguridad del Paciente 2021

Categoría: Noticia destacada Escrito por Informaciones Soccas

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Por: Dra. Giovanna Gutiérrez Panchana

Presidenta de Soccas

Reconociendo que la seguridad de los pacientes era una prioridad de salud global, en mayo de 2019 los 194 Estados Miembros de la OMS reunidos en la 72.ª Asamblea Mundial de la Salud respaldaron el establecimiento del Día de la Seguridad del Paciente que se celebraría anualmente el 17 de septiembre. Este acuerdo surge luego de 20 años de la publicación “Errar es Humano” que significó un antes y después en el dimensionamiento del impacto epidemiológico que el daño asociado a la atención de salud tiene.

En esta conmemoración 2021, no podemos obviar lo lentamente que se ha instalado esta dimensión de la calidad y su impacto en nuestra cultura sanitaria nacional. El enorme esfuerzo asociado a la implementación del modelo de acreditación chileno ha implicado un gran avance en estandarización de prácticas, pero al mismo tiempo   ha dejado en segundo lugar al paciente y su seguridad. ¿Cuál es la Catedral que estamos construyendo que de sentido a tanto esfuerzo aparentemente burocrático?

La escasa investigación nacional asociada a eventos adversos y su prevalencia ha dificultado la visibilización por parte de los clínicos de la magnitud del problema en Chile.

Probablemente en la mayoría en nuestras instituciones de salud, sean estas públicas o privadas, hospitalarias o ambulatorias, quienes realizan la atención directa a los pacientes, si bien reconocen la atención sin daño como un objetivo esencial de su quehacer, al mismo tiempo tienen una escasa percepción de riesgo, por lo que se les dificulta la incorporación de prácticas seguras de evidencia demostrada y continúan atribuyendo la gestión de calidad como un problema de los “encargados de calidad”, quienes principalmente se relacionan con ellos durante los procesos de acreditación, momento donde se les “entrena” respecto a lo que deben decir u omitir para “defender” su(s) característica(s) y así lograr un proceso exitoso.

Creo que el mayor desafío hoy día de quienes trabajamos en “Calidad”, es salir de nuestras oficinas y del paradigma de la “Acreditación” para conquistar al mundo clínico, transformándolos a ellos y ellas en los verdaderos expertos/as en Calidad y Seguridad del Paciente, instalando el sentido profundo de una atención centrada en la persona y una conversación/diseño de procesos seguros centrados en sus necesidades. Una forma para lograr hacer esto es estar disponibles para despojarnos de algunos espacios “técnicos” de poder en los cuales sólo hemos, a mi entender, incorporado barreras   tales como como el que nos hace hablar en abreviaturas (GCL 1.8; RH 1.2) o ser quienes hacen las mejores investigaciones y planes de mejora. Este cambio no tiene otro fin que el de transformarnos en grandes facilitadores y “traductores” para desplegar de manera sencilla y contundente entre el equipo gestor y clínico el sentido rector que tiene la Gestión de Calidad.

Los y las invito a modificar en lo profundo el rumbo y hacer un giro definitivo a la inclusión participativa de todo el equipo de salud para entregar una atención cada vez más segura, confiable y respetuosa a nuestros pacientes. Finalmente, esa es nuestra Catedral.